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Bien puede verse que la situación ha cambiado radicalmente. La defensa del Estado ha asumido una proyección exterior esencial, y no sólo en el más inmediato foro de la Unión Europea.

El establecimiento de relaciones y el intercambio de modos de actuar y de formas de organizarse con otros sistemas jurídicos aparecen como una de las principales fuerzas que van a conformar aquello en lo que nos convertiremos a medio plazo. De ahí el indudable interés que ofrece la iniciativa que la Revista de la Asociación de Abogados del Estado comienza en este número con el artículo "La asistencia jurídica a la Administración Federal y sus agencias: Canadá", cuyo autor es nuestro compañero Miguel Angel Gilabert.

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El 1 de enero, el luxemburgués Jean-Claude Juncker ha tomado posesión de la presidencia, por primera vez con carácter estable -dos años-, del llamado `Euro grupo', el Consejo de Finanzas de la zona euro, al tiempo que asume la presidencia de turno, por seis meses, de la Unión Europea (UE).

En febrero, el día 20, la Carta Magna europea es sometida a referéndum en España, en tanto que a lo largo de este mes se celebran elecciones en otros países, como Portugal y Chipre.

El primer trimestre de 2005 se cierra, en marzo, con la modificación en Francia de su Constitución, para adaptarla a la europea, la aprobación en la UE del Pacto de Estabilidad y la revisión, por parte de los líderes europeos, del cumplimiento o incumplimiento de los objetivos de la Agenda de Lisboa.

El segundo trimestre de 2005 seguirá teniendo una intensa actividad europeísta. Portugal celebra su referéndum sobre la Constitución europea, mientras que en mayo en el Reino Unido se convocarán, muy probablemente, elecciones.

En junio, es Francia la que tendrá su referéndum europeo sobre la Carta Magna. En este mes, probablemente el día 30, habrá que alcanzar un acuerdo sobre las Perspectivas Financieras de la UE. Y el 1 de julio, la presidencia luxemburguesa de la UE pasará el relevo al Reino Unido por los siguientes seis meses de 2005.

Esto, en cuanto a Europa. En España, el calendario político está idénticamente repleto de asuntos candentes, como las diversas elecciones autonómicas (vascas, gallegas...) que tendrán lugar, las diferentes iniciativas encaminadas a reformar los Estatutos de Autonomía de varias comunidades y, cómo no citarlo, el asunto que a comienzos de este año se revela como el más grave: el denominado Plan Ibarretxe.

Son muchos los foros en los que ya se están llevando a cabo las discusiones políticas desde una u otra perspectiva, tanto por el Plan Ibarretxe como por la Constitución europea. En nuestro caso, en el presente número aportamos un interesante artículo de Antonio Hernández Mancha al respecto.

En el momento de escribir este editorial aún no se ha celebrado el citado referéndum del 20 de febrero. Pero desde esta tribuna queremos manifestar nuestro deseo y confianza en que, sea cual fuere el resultado final de la consulta, los ciudadanos se documenten previamente para poder emitir su voto bien meditado, independientemente del fragor de batallas e intereses coyunturales políticos.
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La Constitución, como norma de normas, no puede ser una excepción a la idea de cambio. Cierto que como norma superior debe estar dotada de una mayor estabilidad que aquellas otras normas de rango inferior que cotidianamente le presentan batalla a la realidad.

Va a hacer 26 años que se aprobó nuestra Constitución y sólo ha tenido una leve reforma relativa al derecho de sufragio pasivo que ni siquiera precisó de referéndum para su aprobación. Surgen hoy nuevas tensiones provocadas de manera muy especial por el reparto territorial del poder político. Y son cuestiones que, ganado ya, tras todos estos años de constante esfuerzo, un fuerte equilibrio político y social, tienen hoy mayor importancia que en el año 1978.

En cualquier caso, dos ideas básicas deben presidir cualquier intento de reforma: en primer lugar, debe informarse del mismo –o mayor– consenso político que hubo en su elaboración y, desde luego, ser objeto, en la cuestión territorial –como en las otras que se están planteando relativas a la Corona, por ejemplo–, de referéndum ciudadano y, en segundo lugar, debe garantizar que un conjunto –mayor o menor– de derechos y obligaciones de contenido político, social y económico sean idénticos para todos los ciudadanos en cualquier parte del territorio de España." ["fecha"]=> string(19) "2005-01-18 00:00:00" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "751" ["imagen"]=> string(14) "1256220703.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [3]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "8" ["descripcion"]=> string(22) "octubre-diciembre 2004" ["numero"]=> string(2) "07" ["pdf"]=> string(13) "revista_8.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "750" ["imagen"]=> string(14) "1256220674.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [4]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "7" ["descripcion"]=> string(21) "julio-septiembre 2004" ["numero"]=> string(2) "06" ["pdf"]=> string(13) "revista_7.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "749" ["imagen"]=> string(14) "1256212890.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } }
Número 10
julio a septiembre 2005 La defensa jurídica del Estado en los países de nuestro entorno

La necesidad de organizar la defensa jurídica del Estado se manifiesta en todos los sistemas de Derecho tan pronto…

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En efecto, la práctica inexistencia hasta fechas muy recientes de foros en los que compitan entre sí estos distintos modos de organizarse, su estrecha vinculación a la estructura jurídico-política propia de cada uno de los países, junto con otras consideraciones, como por ejemplo el rechazo unánime que provoca la idea del litigio de un Estado ante el poder judicial de otro, han supuesto que las distintas formas en la representación y defensa jurídica del Estado en los países de nuestro entorno se hayan desarrollado poco menos que como compartimentos estancos.

Bien puede verse que la situación ha cambiado radicalmente. La defensa del Estado ha asumido una proyección exterior esencial, y no sólo en el más inmediato foro de la Unión Europea.

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El 1 de enero, el luxemburgués Jean-Claude Juncker ha tomado posesión de la presidencia, por primera vez con carácter estable -dos años-, del llamado `Euro grupo', el Consejo de Finanzas de la zona euro, al tiempo que asume la presidencia de turno, por seis meses, de la Unión Europea (UE).

En febrero, el día 20, la Carta Magna europea es sometida a referéndum en España, en tanto que a lo largo de este mes se celebran elecciones en otros países, como Portugal y Chipre.

El primer trimestre de 2005 se cierra, en marzo, con la modificación en Francia de su Constitución, para adaptarla a la europea, la aprobación en la UE del Pacto de Estabilidad y la revisión, por parte de los líderes europeos, del cumplimiento o incumplimiento de los objetivos de la Agenda de Lisboa.

El segundo trimestre de 2005 seguirá teniendo una intensa actividad europeísta. Portugal celebra su referéndum sobre la Constitución europea, mientras que en mayo en el Reino Unido se convocarán, muy probablemente, elecciones.

En junio, es Francia la que tendrá su referéndum europeo sobre la Carta Magna. En este mes, probablemente el día 30, habrá que alcanzar un acuerdo sobre las Perspectivas Financieras de la UE. Y el 1 de julio, la presidencia luxemburguesa de la UE pasará el relevo al Reino Unido por los siguientes seis meses de 2005.

Esto, en cuanto a Europa. En España, el calendario político está idénticamente repleto de asuntos candentes, como las diversas elecciones autonómicas (vascas, gallegas...) que tendrán lugar, las diferentes iniciativas encaminadas a reformar los Estatutos de Autonomía de varias comunidades y, cómo no citarlo, el asunto que a comienzos de este año se revela como el más grave: el denominado Plan Ibarretxe.

Son muchos los foros en los que ya se están llevando a cabo las discusiones políticas desde una u otra perspectiva, tanto por el Plan Ibarretxe como por la Constitución europea. En nuestro caso, en el presente número aportamos un interesante artículo de Antonio Hernández Mancha al respecto.

En el momento de escribir este editorial aún no se ha celebrado el citado referéndum del 20 de febrero. Pero desde esta tribuna queremos manifestar nuestro deseo y confianza en que, sea cual fuere el resultado final de la consulta, los ciudadanos se documenten previamente para poder emitir su voto bien meditado, independientemente del fragor de batallas e intereses coyunturales políticos.
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La Constitución, como norma de normas, no puede ser una excepción a la idea de cambio. Cierto que como norma superior debe estar dotada de una mayor estabilidad que aquellas otras normas de rango inferior que cotidianamente le presentan batalla a la realidad.

Va a hacer 26 años que se aprobó nuestra Constitución y sólo ha tenido una leve reforma relativa al derecho de sufragio pasivo que ni siquiera precisó de referéndum para su aprobación. Surgen hoy nuevas tensiones provocadas de manera muy especial por el reparto territorial del poder político. Y son cuestiones que, ganado ya, tras todos estos años de constante esfuerzo, un fuerte equilibrio político y social, tienen hoy mayor importancia que en el año 1978.

En cualquier caso, dos ideas básicas deben presidir cualquier intento de reforma: en primer lugar, debe informarse del mismo –o mayor– consenso político que hubo en su elaboración y, desde luego, ser objeto, en la cuestión territorial –como en las otras que se están planteando relativas a la Corona, por ejemplo–, de referéndum ciudadano y, en segundo lugar, debe garantizar que un conjunto –mayor o menor– de derechos y obligaciones de contenido político, social y económico sean idénticos para todos los ciudadanos en cualquier parte del territorio de España." ["fecha"]=> string(19) "2005-01-18 00:00:00" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "751" ["imagen"]=> string(14) "1256220703.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [3]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "8" ["descripcion"]=> string(22) "octubre-diciembre 2004" ["numero"]=> string(2) "07" ["pdf"]=> string(13) "revista_8.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "750" ["imagen"]=> string(14) "1256220674.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [4]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "7" ["descripcion"]=> string(21) "julio-septiembre 2004" ["numero"]=> string(2) "06" ["pdf"]=> string(13) "revista_7.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "749" ["imagen"]=> string(14) "1256212890.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } }
Número 09
abril a junio 2005 Europa, ante su Constitución: La hora de la verdad

Con 2005 se ha iniciado "la hora de la verdad" para Europa. El calendario del año está completo y no vamos a enumerar…

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En febrero, el día 20, la Carta Magna europea es sometida a referéndum en España, en tanto que a lo largo de este mes se celebran elecciones en otros países, como Portugal y Chipre.

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En el momento de escribir este editorial aún no se ha celebrado el citado referéndum del 20 de febrero. Pero desde esta tribuna queremos manifestar nuestro deseo y confianza en que, sea cual fuere el resultado final de la consulta, los ciudadanos se documenten previamente para poder emitir su voto bien meditado, independientemente del fragor de batallas e intereses coyunturales políticos.
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Número 08
enero a marzo de 2005. La reforma de la Constitución Española

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El primer trimestre de 2005 se cierra, en marzo, con la modificación en Francia de su Constitución, para adaptarla a la europea, la aprobación en la UE del Pacto de Estabilidad y la revisión, por parte de los líderes europeos, del cumplimiento o incumplimiento de los objetivos de la Agenda de Lisboa.

El segundo trimestre de 2005 seguirá teniendo una intensa actividad europeísta. Portugal celebra su referéndum sobre la Constitución europea, mientras que en mayo en el Reino Unido se convocarán, muy probablemente, elecciones.

En junio, es Francia la que tendrá su referéndum europeo sobre la Carta Magna. En este mes, probablemente el día 30, habrá que alcanzar un acuerdo sobre las Perspectivas Financieras de la UE. Y el 1 de julio, la presidencia luxemburguesa de la UE pasará el relevo al Reino Unido por los siguientes seis meses de 2005.

Esto, en cuanto a Europa. En España, el calendario político está idénticamente repleto de asuntos candentes, como las diversas elecciones autonómicas (vascas, gallegas...) que tendrán lugar, las diferentes iniciativas encaminadas a reformar los Estatutos de Autonomía de varias comunidades y, cómo no citarlo, el asunto que a comienzos de este año se revela como el más grave: el denominado Plan Ibarretxe.

Son muchos los foros en los que ya se están llevando a cabo las discusiones políticas desde una u otra perspectiva, tanto por el Plan Ibarretxe como por la Constitución europea. En nuestro caso, en el presente número aportamos un interesante artículo de Antonio Hernández Mancha al respecto.

En el momento de escribir este editorial aún no se ha celebrado el citado referéndum del 20 de febrero. Pero desde esta tribuna queremos manifestar nuestro deseo y confianza en que, sea cual fuere el resultado final de la consulta, los ciudadanos se documenten previamente para poder emitir su voto bien meditado, independientemente del fragor de batallas e intereses coyunturales políticos.
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La Constitución, como norma de normas, no puede ser una excepción a la idea de cambio. Cierto que como norma superior debe estar dotada de una mayor estabilidad que aquellas otras normas de rango inferior que cotidianamente le presentan batalla a la realidad.

Va a hacer 26 años que se aprobó nuestra Constitución y sólo ha tenido una leve reforma relativa al derecho de sufragio pasivo que ni siquiera precisó de referéndum para su aprobación. Surgen hoy nuevas tensiones provocadas de manera muy especial por el reparto territorial del poder político. Y son cuestiones que, ganado ya, tras todos estos años de constante esfuerzo, un fuerte equilibrio político y social, tienen hoy mayor importancia que en el año 1978.

En cualquier caso, dos ideas básicas deben presidir cualquier intento de reforma: en primer lugar, debe informarse del mismo –o mayor– consenso político que hubo en su elaboración y, desde luego, ser objeto, en la cuestión territorial –como en las otras que se están planteando relativas a la Corona, por ejemplo–, de referéndum ciudadano y, en segundo lugar, debe garantizar que un conjunto –mayor o menor– de derechos y obligaciones de contenido político, social y económico sean idénticos para todos los ciudadanos en cualquier parte del territorio de España." ["fecha"]=> string(19) "2005-01-18 00:00:00" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "751" ["imagen"]=> string(14) "1256220703.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [3]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "8" ["descripcion"]=> string(22) "octubre-diciembre 2004" ["numero"]=> string(2) "07" ["pdf"]=> string(13) "revista_8.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "750" ["imagen"]=> string(14) "1256220674.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [4]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "7" ["descripcion"]=> string(21) "julio-septiembre 2004" ["numero"]=> string(2) "06" ["pdf"]=> string(13) "revista_7.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "749" ["imagen"]=> string(14) "1256212890.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } }
Número 07
octubre-diciembre 2004

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En efecto, la práctica inexistencia hasta fechas muy recientes de foros en los que compitan entre sí estos distintos modos de organizarse, su estrecha vinculación a la estructura jurídico-política propia de cada uno de los países, junto con otras consideraciones, como por ejemplo el rechazo unánime que provoca la idea del litigio de un Estado ante el poder judicial de otro, han supuesto que las distintas formas en la representación y defensa jurídica del Estado en los países de nuestro entorno se hayan desarrollado poco menos que como compartimentos estancos.

Bien puede verse que la situación ha cambiado radicalmente. La defensa del Estado ha asumido una proyección exterior esencial, y no sólo en el más inmediato foro de la Unión Europea.

El establecimiento de relaciones y el intercambio de modos de actuar y de formas de organizarse con otros sistemas jurídicos aparecen como una de las principales fuerzas que van a conformar aquello en lo que nos convertiremos a medio plazo. De ahí el indudable interés que ofrece la iniciativa que la Revista de la Asociación de Abogados del Estado comienza en este número con el artículo "La asistencia jurídica a la Administración Federal y sus agencias: Canadá", cuyo autor es nuestro compañero Miguel Angel Gilabert.

Esta serie de artículos tiene como destino el análisis de los elementos más esenciales de la materia en los distintos Estados de nuestro entorno jurídico, elementos que en todo caso nos permitirán para realizar una reflexión sobre nuestro centenario modelo y sus perspectivas de futuro." ["fecha"]=> string(19) "2005-09-16 00:00:00" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "753" ["imagen"]=> string(14) "1256220817.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [1]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(2) "10" ["descripcion"]=> string(18) "abril a junio 2005" ["numero"]=> string(2) "09" ["pdf"]=> string(14) "revista_10.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> string(51) "Europa, ante su Constitución: La hora de la verdad" ["noticia"]=> string(2776) "Con 2005 se ha iniciado "la hora de la verdad" para Europa. El calendario del año está completo y no vamos a enumerar aquí, pormenorizadamente, todas sus previsiones y actividades. Pero sí citaremos algunas de las más importantes en los primeros seis meses.

El 1 de enero, el luxemburgués Jean-Claude Juncker ha tomado posesión de la presidencia, por primera vez con carácter estable -dos años-, del llamado `Euro grupo', el Consejo de Finanzas de la zona euro, al tiempo que asume la presidencia de turno, por seis meses, de la Unión Europea (UE).

En febrero, el día 20, la Carta Magna europea es sometida a referéndum en España, en tanto que a lo largo de este mes se celebran elecciones en otros países, como Portugal y Chipre.

El primer trimestre de 2005 se cierra, en marzo, con la modificación en Francia de su Constitución, para adaptarla a la europea, la aprobación en la UE del Pacto de Estabilidad y la revisión, por parte de los líderes europeos, del cumplimiento o incumplimiento de los objetivos de la Agenda de Lisboa.

El segundo trimestre de 2005 seguirá teniendo una intensa actividad europeísta. Portugal celebra su referéndum sobre la Constitución europea, mientras que en mayo en el Reino Unido se convocarán, muy probablemente, elecciones.

En junio, es Francia la que tendrá su referéndum europeo sobre la Carta Magna. En este mes, probablemente el día 30, habrá que alcanzar un acuerdo sobre las Perspectivas Financieras de la UE. Y el 1 de julio, la presidencia luxemburguesa de la UE pasará el relevo al Reino Unido por los siguientes seis meses de 2005.

Esto, en cuanto a Europa. En España, el calendario político está idénticamente repleto de asuntos candentes, como las diversas elecciones autonómicas (vascas, gallegas...) que tendrán lugar, las diferentes iniciativas encaminadas a reformar los Estatutos de Autonomía de varias comunidades y, cómo no citarlo, el asunto que a comienzos de este año se revela como el más grave: el denominado Plan Ibarretxe.

Son muchos los foros en los que ya se están llevando a cabo las discusiones políticas desde una u otra perspectiva, tanto por el Plan Ibarretxe como por la Constitución europea. En nuestro caso, en el presente número aportamos un interesante artículo de Antonio Hernández Mancha al respecto.

En el momento de escribir este editorial aún no se ha celebrado el citado referéndum del 20 de febrero. Pero desde esta tribuna queremos manifestar nuestro deseo y confianza en que, sea cual fuere el resultado final de la consulta, los ciudadanos se documenten previamente para poder emitir su voto bien meditado, independientemente del fragor de batallas e intereses coyunturales políticos.
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La Constitución, como norma de normas, no puede ser una excepción a la idea de cambio. Cierto que como norma superior debe estar dotada de una mayor estabilidad que aquellas otras normas de rango inferior que cotidianamente le presentan batalla a la realidad.

Va a hacer 26 años que se aprobó nuestra Constitución y sólo ha tenido una leve reforma relativa al derecho de sufragio pasivo que ni siquiera precisó de referéndum para su aprobación. Surgen hoy nuevas tensiones provocadas de manera muy especial por el reparto territorial del poder político. Y son cuestiones que, ganado ya, tras todos estos años de constante esfuerzo, un fuerte equilibrio político y social, tienen hoy mayor importancia que en el año 1978.

En cualquier caso, dos ideas básicas deben presidir cualquier intento de reforma: en primer lugar, debe informarse del mismo –o mayor– consenso político que hubo en su elaboración y, desde luego, ser objeto, en la cuestión territorial –como en las otras que se están planteando relativas a la Corona, por ejemplo–, de referéndum ciudadano y, en segundo lugar, debe garantizar que un conjunto –mayor o menor– de derechos y obligaciones de contenido político, social y económico sean idénticos para todos los ciudadanos en cualquier parte del territorio de España." ["fecha"]=> string(19) "2005-01-18 00:00:00" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "751" ["imagen"]=> string(14) "1256220703.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [3]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "8" ["descripcion"]=> string(22) "octubre-diciembre 2004" ["numero"]=> string(2) "07" ["pdf"]=> string(13) "revista_8.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "750" ["imagen"]=> string(14) "1256220674.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [4]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(1) "7" ["descripcion"]=> string(21) "julio-septiembre 2004" ["numero"]=> string(2) "06" ["pdf"]=> string(13) "revista_7.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> NULL ["noticia"]=> NULL ["fecha"]=> NULL ["categoria"]=> NULL ["id_imagen"]=> string(3) "749" ["imagen"]=> string(14) "1256212890.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } }
Número 06
julio-septiembre 2004

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Número 50


Asociación

La llegada del mes de Septiembre nos trae el nuevo curso y, con él, los nuevos retos y objetivos que cada uno de nosotros nos marcamos con la ilusión de mejorar en lo que no acertamos en el curso anterior y de mantener lo que, de una forma u otra, demostró ser correcto.

 

No es ajena nuestra Asociación a este “espíritu” del nuevo curso que impregna el final del verano. Muchos son los retos que tenemos que seguir afrontando. El primero y, quizá el más importante de ellos, sea el de mantener nuestra esencia. Nuestro perfil técnico, asentado en una sólida formación jurídica. La unidad y lealtad entre compañeros, que ha vertebrado nuestro Cuerpo desde hace más de 135 años. Y, en todo caso, es necesario poner en valor que, con efectivos escasos, defendemos a la Administración del Estado con un éxito notable. Profesionales del derecho al servicio del interés general. La Asociación debe proteger estos valores e intentaremos desde el Consejo Directivo mejorar nuestra actuación cuando los mismos se vean cuestionados o comprometidos injustificadamente.

 

Debemos abordar, asimismo, la adaptación de la Asociación y de nuestro Cuerpo a un mundo en constante cambio y a una sociedad de la información en la que es necesaria una correcta política de comunicación que transmita lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser: profesionales preparados técnicamente, leales con nuestra labor y que, guiados por los principios de legalidad, unidad de doctrina y jerarquía, asumimos con orgullo una labor eficiente y discreta en la asistencia jurídica a nuestra Administración.

 

Ninguno de los retos y desafíos que nos rodean puede ser abordado desde una posición individualista. El concepto de la Abogacía del Estado como un equipo, es fundamental para que podamos seguir avanzando. No faltaran, ni han faltado, quienes han pretendido fomentar la división entre nosotros. El debate y la discusión en el seno de la Asociación siempre será bienvenido. Es sin duda un rasgo llamativo de nuestro Cuerpo el de su unidad en torno a estos principios comunes. Seamos, pues, capaces de dotar de su valor a la expresión “compañero”, tan común entre nosotros.

 

Esta unidad de nuestro Cuerpo, que se vertebra, entre otros medios, a través de la Asociación, ha quedado bien reflejada en varios acontecimientos celebrados recientemente: la presentación del Libro-Homenaje a Manuel Goded, la cena anual, las tertulias o la publicación de cincuenta números de esta Revista. Todos ellos son hechos objetivos que evidencian la cohesión de este Cuerpo. Asumamos nuestros valores y nuestros principios juntos. El nuevo curso es una buena ocasión para sentirnos: orgullosos de nuestro pasado, responsables ante nuestro presente y deudores para transmitir nuestros valores hacia el futuro. Es algo que sin duda merece la pena.